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Perros y gatos en casa

perros y gatos

El tópico de que los perros y los gatos no pueden convivir juntos, no es una realidad, al contrario, pueden convivir en perfecta armonía, incluso convertirse en amigos inseparables.

Los perros son más sociables, obedientes y en general se adaptan mejor a los cambios. Los gatos son más celosos, solitarios, curiosos y les gusta ser el centro de atención. Los perros y los gatos son diferentes en muchos aspectos, pero no necesariamente se llevan mal, sino que puede llegar a ser todo lo contrario.
El instinto principal de estas dos especies es el de cazar, este instinto podemos reconducirlo con juegos y diversas actividades.
Los gatos son animales muy independientes, no necesita ni que se saque a pasear, ni que se esté muy pendiente de ellos, aun así tiene necesidades como cualquier otra mascota, debe tener su espacio, sus juguetes, sus rascadores, necesita su comedero y su sitio para hacer sus necesidades….
Cubriendo las necesidades de los gatos, entre la que no podemos olvidar de pasar un tiempo con ellos, para jugar o darles mimos, que en el caso de los gatos será cuando ellos decidan. Pueden convivir con quien sea.
Los perros por el contrario tienen más necesidades que cubrir, salir a pasear, hacer ejercicio… muchas de estas necesidades dependen de la raza del perro, de la actitud del perro o de su edad. Y como los gatos deben de tener su espacio para dormir o para su comedero, así como sus juguetes.\nTanto los perros como los gatos tienen sus necesidades y sus comportamientos pero si les dedicamos tiempo, ambos terminaran aceptándose el uno al otro.
En el caso de que ya tengas un gato en casa y quieras tener un perro, debes saber que tu gato puede que ignore al perro o puede que se agazape, erice el pelo y le bufen o que se esconda. Cuando presentes al nuevo miembro de la familia, toma precauciones para ver sus reacciones, intenta no soltar al perro hasta ver que hace el gato, si se asusta, planta cara o se esconde. En el caso de sujetar al gato en lugar del perro, si vives en un piso, mételo en su trasportín para evitar que se puedan pelear ante la sorpresa de verse la primera vez, si vives en una casa con patio y el gato sale a este, asegúrate de que el gato tiene un sitio alto fuera de todo alcance del perro. Si tenemos al perro sujeto será el gato el que se acerque a oler y olisquear o se esconda. Si es el gato el que está sujeto será el perro el que se acerque a olisquear.
Es importante dejar que ellos pongan sus límites y con el tiempo suelen llegar a un buen entendimiento. Nuca sobreprotejas a uno por encima de otro, ni le dediques más tiempo a uno que otro, ya que eso produce enfrentamientos entre ellos, ya que suelen ser muy celosos.
En el caso de que tengas un perro y quieras tener un gato, primero deja que el gato se acostumbre a su nuevo hogar y después presenta al perro. Cuando les presentes ten en cuenta que le gato tenga donde esconderse o donde subirse, los demás pasos serán igual que se explicaron en anterior caso.
Déjales tranquilos para que vallan interactuando, pero sin dejar de vigilarlos y en el caso de que el uno de los sea un cachorro, con mayor cuidado.
Lo ideal en estos casos es que tanto los perros como los gatos se críen juntos, ya que su aceptación será más fácil y rápida, algo natural. Pero que uno de ellos no sea un cachorro no significa que no vaya a llegar a una buena convivencia, al contrario nos pueden llegar a sorprender.


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